Su familia depende de este horno. ¿Los apoyamos?
Creemos en los que se atreven a empezar de cero por el bienestar de sus hijos. Javiera y su familia dejaron todo en Santiago para construir una nueva vida en Futrono, pero ese sueño depende hoy de un solo motor: su panadería artesanal. Con un hijo de 3 años que necesita terapias, este emprendimiento no es una opción, es su única fuente de ingresos.
Tienen el talento y los clientes, pero están topados con la producción. Su pareja acaba de renunciar a su trabajo para dedicarse 100% al negocio y a su familia. Para que esta valiente apuesta funcione, necesitan que la producción esté a la altura del desafío.
Para aumentar la producción y asegurar los ingresos que pagan las terapias de su hijo, necesitan dos máquinas clave: un horno profesional y una sobadora industrial.
¡Súmate y sé parte de la apuesta de esta familia por un futuro mejor!